El programa se estructura como una ayuda para la reactivación del sector turístico de la Comunidad de Madrid en dos niveles, siendo beneficiarios directos los turistas usuarios de los productos y servicios subvencionados que se benefician de las bonificaciones que las ayudas implican, y por otro lado, aunque de una manera indirecta, las empresas turísticas que realicen su actividad turística en la Comunidad de Madrid que puedan adherirse al programa.  

La aplicación de la normativa de competencia de la UE a cada uno de estos niveles de ayuda, da lugar a dos situaciones diferentes. Así, en el caso de los turistas, al tratarse de personas físicas que no realizan una actividad económica en el mercado, no es aplicable la normativa de ayudas públicas, quedando fuera del ámbito de aplicación del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

En el caso de las empresas turísticas, se trata de entidades que realizan una actividad económica en un mercado cuya revitalización y fomento es el objeto del régimen de ayudas. Además, el beneficio que perciben estas empresas como consecuencia de las ayudas, cumple el requisito de selectividad al que se refiere el Tratado, por lo que es de aplicación la normativa de ayudas públicas. En concreto, y puesto que se trata de ayudas de escasa cuantía, el Reglamento (UE) nº 1407/2013, relativo a las ayudas de mínimis.

Por tanto, estas ayudas se otorgan en concepto de mínimis, siendo su régimen aplicable el Reglamento (CE) 1998/2006 de la Comisión, de 15 de diciembre, relativo a la aplicación de los artículos 87 y 88 del Tratado a las ayudas de mínimis publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea de 28 de diciembre de 2006. De acuerdo con lo dispuesto en dicho Reglamento, la ayuda total de mínimis concedida al beneficiario no podrá ser superior a 200.000 euros durante cualquier período de tres ejercicios fiscales independientemente de la forma de ayuda o del objeto perseguido y por cualquier Administración Pública que las conceda.

Será responsabilidad de la empresa adherida al programa conocer su situación con respecto a la regla de mínimis y responsabilizarse de no sobrepasar el límite impuesto por esta.